lunes, 27 de febrero de 2017



ORIGEN DE LA WEB.

Hasta el verano de 1991, el uso de Internet era bastante restringido; todo se reducía a usuarios en Universidades y centros de Investigación repartidos por el mundo que accedían a los servicios que proporcionaba la Red, mediante programas cuya utilización exigía secuencias de comandos totalmente crípticos para el profano. Casi todas las máquinas utilizaban el SO. Unix, cuyo manejo no tiene precisamente fama de sencillo, y cuyo intérprete de comandos (un sistema de órdenes por las que el operador indica al sistema que quiere que haga), no es lo que podríamos calificar como muy "intuitivo". El resumen era que si uno quería, por ejemplo, conectar con un servidor FTP ( 8.2) en un organismo o institución remota, consultar sus fondos, "bajarse" un fichero e imprimirlo, tenía que hacer todo esto a "pedal" (la Red solo era utilizada por especialistas).
Tim Berners-Lee
Así las cosas, el británico Berners-Lee [1] (al que se considera el padre de la Web), que a la sazón trabajaba en el CERN de Ginebra [2], empezó a escribir un programa que le permitiera almacenar información.  De modo magistral, dio forma y aplicación a un par de conceptos que ya habían sido formulados anteriormente de forma más o menos vaga y genérica:  El hipervínculo, que conducía directamente al concepto de hipertexto [3], de ahí al de páginas HTML (páginas Web) que a su vez, darían origen a un nuevo servicio de Internet (mejor diríamos una nueva forma de usar la Red) que acabaría arrasando, y a un nuevo paradigma de arquitectura de la información:  Los "Hypermedia".
Las páginas de hipertexto, con sus hipervínculos enlazando información en cualquier parte del mundo, tejen una telaraña mundial, de ahí el nombre que recibió, Telaraña Mundial, "World Wide Web" [5], abreviadamente "La Web";  WWW o W3.